Por la tarde, el jardín estaba tranquilo, con el sol descendiendo entre los árboles y el aire cargado de ese aroma dulce que solo aparece al final de la tarde. Isabelle caminaba entre los senderos de piedra, buscando a Lucie y Camille, cuando una voz la detuvo.
—¿Perdida o fingiendo que tienes un destino? —preguntó Noah, sentado en el borde de una fuente, con una ramita entre los dedos.
Isabelle giró, divertida.
—¿Y tú? ¿Meditando o esperando que alguien te saque de tu aburrimiento?
Noa