El pasillo estaba en penumbra, iluminado apenas por la luz cálida de las lámparas de pared. Isabelle avanzaba hacia su habitación, pero antes de llegar, una mano firme la sujetó del brazo.
Noah la acorraló contra la pared, dejando apenas unos centímetros entre ellos.
—Dejamos algo pendiente en el comedor —susurró, antes de besarla sin darle tiempo a responder.
Isabelle sintió cómo la presión de su cuerpo contra el suyo aumentaba, pero el momento se interrumpió cuando una voz conocida habl