La noche se había instalado en la mansión como un manto denso, pesado, cubriéndolo todo con una paz engañosa. Desde el exterior, la fachada iluminada por faroles sugería tranquilidad y orden, pero en el interior, el aire estaba cargado de una tensión tan palpable que parecía formar parte de la decoración. Los pasillos, casi a oscuras, se extendían como venas silenciosas, apenas iluminados por lámparas de luz ámbar que proyectaban sombras alargadas sobre los muros, distorsionando los cuadros fam