El sol de la mañana se filtraba con una timidez casi estratégica a través de las pesadas cortinas de seda de la habitación principal. Zeynep despertó con esa pesadez dulce que deja una noche de emociones intensas, estirando la mano hacia el lado derecho de la cama con la esperanza de encontrar el calor de su esposo. Sin embargo, sus dedos solo acariciaron las sábanas frías.
Un ligero ruido proveniente del vestidor la hizo girar la cabeza. Kerim salía del baño, ya completamente transformado en e