El bullicio del Bósforo Azul se había vuelto un ruido blanco e insoportable para Kerim. Se había alejado de la mesa principal, buscando refugio en una pequeña mesa lateral, sumida en una penumbra que ocultaba su rostro, pero no su derrota. Frente a él, la copa de cóctel rosado permanecía como un monumento al desastre.
Introdujo dos dedos en el líquido pegajoso y rescató el anillo. El oro brillaba bajo la luz mortecina, frío y húmedo. Lo observó con una mezcla de fascinación y odio. Era un círcu