Zeynep permanecía sentada junto a la ventana del cafetín, el café frío entre sus manos, la mirada perdida en los movimientos de la calle. Había pasado demasiado tiempo allí, repasando en su mente cada palabra, cada gesto de Kerim, intentando entender en qué momento la vida se le había escapado de las manos. De repente, lo vio salir del edificio de enfrente. Su corazón se aceleró, sus pensamientos se atropellaron. Sintió un nudo en el estómago y la respiración agitada. ¿Qué hacía allí? ¿Qué harí