La serenidad en medio del caos tempestuoso
El comedor de la Mansión Seller resplandecía bajo la luz de la araña de cristal. La mesa estaba servida con una elegancia que contrastaba brutalmente con la tormenta que se gestaba en el estómago de Zeynep.
Todos habían tomado asiento. El ambiente, superficialmente, parecía relajado. Emmir comentaba algo sobre las acciones de la bolsa con su padre, y Kerim servía vino en la copa de su madre. Zeynep, sentada al lado de Kerim, mantenía las manos entrelazadas sobre su regazo, apretándolas hasta que los nudillos se pusieron blancos.
Selim, con esa dulzura maternal que la caracterizaba, terminó de acomodar una fuente de ensalada en el centro y se detuvo un momento para observar a su nuera. A pesar del terror que Zeynep sentía por dentro, su apariencia era impecable: llevaba un vestido color crema que resaltaba su piel y el cabello recogido con suavidad.
—Hija —dijo Selim con una sonrisa genuina—, sí que estás hermosa esta noche. Ese color te sient