Kerim suspiró, interpretando su preocupación como una reacción a los eventos familiares generales.
—Sí. Lo que sucede es que no sabemos cómo va a ser mi hermano —confesó Kerim, mirando a Evan jugar—. Él está tratando de llevar todo en paz, o eso parece. Pero es una paz forzada.
Zeynep asintió, animándolo a hablar.
—¿Hablaste con él?
—Ayer... —Kerim bajó la voz, asegurándose de que nadie del servicio pudiera escucharlos—. Ayer Hakim amenazó a mi hermano con meter preso a mi padre.
Zeynep se tensó. Ya lo sabía, lo había escuchado tras la puerta, pero oírlo de labios de Kerim lo hacía terriblemente real.
—Dice que tiene algunas pruebas —continuó Kerim, arrancando briznas de hierba con frustración—. No sé de qué diablos eran esas pruebas, habló de lavado de dinero o algo así... pero lo único que sé es que mi hermano ahora está atado a Ariel. No por amor, ni siquiera por deber, sino por miedo. Es un rehén en su propia casa.
Zeynep suspiró, sintiendo el peso de la trampa en la que estaban t