La cena en el comedor principal transcurría con una lentitud agónica. Los cubiertos chocaban contra la porcelana en un ritmo monótono que apenas lograba disimular el silencio sepulcral. Baruk intentaba mantener la compostura, cortando su carne con precisión quirúrgica, mientras Selim apenas probaba bocado, sus ojos viajando constantemente hacia el techo, como si pudiera ver a través de las vigas lo que sucedía en la habitación de Ariel.
Kerim estaba sentado frente a su padre, mecánicamente llev