Al entrar en la habitación matrimonial, Kerim cerró la puerta con seguro y se giró hacia ella. La máscara de compostura cayó de inmediato.
—¡Mientes! —exclamó Kerim, pasándose las manos por el cabello—. ¡No fuiste a tomar café para "despejar la mente"! Te conozco, Zeynep. Tenías esa mirada... la mirada de cuando estás tramando algo. ¿Fuiste a ver a un abogado? ¿Es eso? ¿Fuiste a preparar tu huida con Evan?
Zeynep dejó su bolso sobre la cama con calma deliberada. Se quitó el abrigo y lo colocó e