Kerim asintió y se dirigió a la salida. Zeynep se levantó de inmediato, limpiándose la comisura de los labios con la servilleta.
—Iré a despedirlo —anunció—. Con su permiso.
—Ve, hija, ve —dijo Selim con una sonrisa cómplice, observando cómo Zeynep casi corría tras él.
Selim miró a su esposo y susurró:
—Mira cómo Zeynep se desvive por su hijo. Ella está muy enamorada de Kerim.
Baruk asintió, satisfecho.
—Sí... están enamorados. Al final, mi decisión fue la correcta.
Ariel rodó los ojos y mordió