En ese momento, mientras mi corazón latía agitado en mi pecho, muchas cosas sobre Maximilian Müller comenzaron a encajar. Con un gusto amargo entendí el por qué la mafia lo seguía buscando a pesar de él ya no ser un mafioso, el por qué habían enviado a un sicario a matarlo en el crucero, y por qué ese hombre no se fiaba ni de su sombra.
“Entre ellos, se ha formado el que parece ser el nuevo >Sottocapo<, el lugarteniente de la 'Ndrangheta en Alemania”. Leí de nuevo en el recorte viejo de peri