Mundo ficciónIniciar sesiónIsabella apoyó los codos sobre la mesa y dejó que la voz se le volviera más baja, más cansada, como si cada palabra removiera algo que llevaba demasiado tiempo intentando mantener enterrado bajo capas de estrategia y sonrisas bien colocadas.
– Después del accidente todo estaba roto. Mateo no recordaba nada. Rodrigo controlaba cada conversaci&oa







