Mundo ficciónIniciar sesiónMateo llevaba casi diez minutos golpeando suavemente la puerta del baño. Suavemente porque había aprendido en los últimos meses que Valeria necesitaba sentir que podía elegir cuándo abrir, que la diferencia entre una puerta que espera y una puerta que empuja era la misma diferencia entre presencia y presión. Pero había algo en el silencio del otro lado que le resultaba







