Mundo ficciónIniciar sesiónEl teléfono vibró por sexta vez sobre el escritorio de caoba y Clara Villanueva observó la pantalla iluminarse con el nombre de su hijo antes de que la llamada se extinguiera sola, convertida apenas en un reflejo blanco sobre el vidrio oscuro del despacho. Mateo ya no contestaba sus mensajes, tampoco devolvía llamadas. Desde hacía cuarenta y ocho horas, cualquier intento de contacto







