El número era una dirección vacía.
Gabriel Serrano lo supo antes de terminar de cargar la segunda pantalla, antes de que el sistema completara la búsqueda que había iniciado desde el departamento de Sofía a las diez y cuarto de la mañana, con café frío en la mano izquierda y la certeza en la derecha de que algo en la arquitectura de este caso llevaba meses mirándolos desde atrás. La línea estaba registrada a nombre de un depósito de materiales de construcción en la colonia Industrial de Monterr