Tres meses después del incidente en el consultorio, Mónica ya se encontraba prácticamente recuperada de su herida en el hombro. Estaba sentada en el sillón de su habitación privada cuando Daysi entró a tomarle la presión de rutina.
—Y bien... —dijo Mónica con una sonrisa picante, cruzándose de brazos—. Llevas tres meses evadiendo el tema. ¿Qué pasó al final con ese par de cazadores? ¿A cuál elegiste?
Daysi sonrió con picardía, ajustándole el brazalete del tensiómetro en el brazo a Mónica.
—Pues