El cielo de la costa este estaba teñido de un rojo apocalíptico. Las llamas devoraban los restos del búnker central de Alaric Turner, escupiendo columnas de humo negro que borraban las estrellas. El olor a pólvora, carne quemada y concreto destrozado saturaba el aire.
Entre los escombros de la entrada principal, las camionetas blindadas de la Bratva Petrov permanecían estacionadas con las luces altas encendidas, iluminando el desastre. Damián Petrov estaba de pie sobre una plancha de hormigón c