El desayuno transcurría con relativa tranquilidad, pero en el mundo de la Dinastía Turner, la paz era un recurso sumamente escaso. Alaric terminó su café, se limpió los labios con la servilleta de lino y miró fijamente al menor de los Petrov.
—Boris —dijo Alaric, poniéndose de pie de manera imponente—. Vamos a ir al campo de tiro subterráneo del búnker. Me acaban de llegar unas armas nuevas, unos prototipos de fusiles alemanes que quiero que pruebes conmigo. Si vas a pelear a mi lado contra la