En su habitación, Boris Petrov ya se había dado una ducha fría para espabilarse y quitarse el rastro de la noche. Consciente del peligro inminente, lo primero que hizo fue arrancar con sus propias manos las sábanas de la cama. Para no dejar evidencias que los sirvientes o los guardias de la Dinastía pudieran reportar a Alaric, llevó la tela al pequeño incinerador del baño y la quemó por completo.
Sin embargo, antes de prenderle fuego a todo, Boris tomó una navaja táctica y recortó con sumo cuid