AURORA
Llegó el día. Los tres días de tregua se esfumaron y el plazo del Consejo se cumplió.
Frente al espejo de cuerpo entero, apenas logro reconocer a la mujer que me devuelve la mirada. Sebasten no quería que fuera vestida como una humana indefensa ante sus jueces; quería una declaración de guerra hecha alta costura, y vaya que lo logró con el vestido que me envió.
La prenda es espectacular, una armadura de cristales y piedras que brillan en tonos fucsia, magenta y rojo sangre. Es de corte e