AURORA
—¿Cómo mueren, Sebasten? —le pregunto, sosteniéndole la mirada con una seriedad fría, ignorando el calor que me sube por las piernas—. Si son tan fuertes y controlan corporaciones, si la biología de ustedes es superior... ¿cómo se les mata? ¿Es real lo de la plata o es otra de sus fábulas?
Sebasten suelta un suspiro denso, una vibración áspera que me golpea el cuello. Su mano grande, estancada en mi vientre, se aprieta un poco más contra mi piel, recordándome la fragilidad de lo que prot