AURORA
—El error fue tuyo, Fabián, y las consecuencias afectivas son el resultado directo de esa ruptura de confianza —le digo, manteniendo la distancia clínica, sin juzgar pero sin suavizar la realidad—. Es natural que el cerebro priorice la crisis familiar sobre los servidores de la empresa. Estás operando bajo un estado de shock prolongado. Pero el auto-castigo y el aislamiento no van a devolverte el derecho a ver a tus hijos; solo van a hacer que pierdas el empleo que necesitas para costear