SEBASTEN
El sol despuntaba por el horizonte cuando terminé de ayudar a Aurora. Con paciencia, la había guiado fuera del baño tras lavarla con cuidado, evitando presionar la sutura de su abdomen. Ahora estaba sentada en el borde de la cama, envuelta en una bata gruesa, con el rostro cansado pero la mirada completamente despierta.
Me ajusté el arma en la funda de la axila y me acomodé el saco frente al espejo.
—Voy contigo —soltó de pronto, intentando ponerse de pie. El esfuerzo le sacó un gesto