SEBASTEN
Suelto un gruñido sordo y me siento de golpe en el borde de la cama, enterrando las manos en el pelo. La maldita opresión en mi pecho no me ha dejado pegar el ojo en toda la madrugada. Hay una alarma invisible encendida debajo de mi piel que me está volviendo loco.
¿Tú también lo sientes? —le pregunto mentalmente a mi lobo, sintiendo cómo se remueve en mi interior, alterado, dando vueltas en círculos dentro de mi cabeza como un animal enjaulado listo para morder.
Sí —me responde la bes