AURORA
—Gracias, Gabriela —le digo, dándole a entender que se puede marchar.
La chica hace una pequeña reverencia y sale del cuarto, cerrando la puerta detrás de sí. Me meto de inmediato al baño. Abro la llave y dejo que el agua caliente inunde el espacio. Me quito la ropa holgada y me meto bajo el chorro. Mientras el agua me cae por la cara y el cuerpo, deslizo mis manos hacia mi vientre. Todavía tengo el estómago plano, no hay rastro físico del embarazo a simple vista, pero internamente me si