AURORA.
Me termino de acomodar el vestido frente al espejo del vestidor. Es un diseño sencillo pero elegante, de tela suave que cae ajustada a mi cuerpo. Al girarme de lado, paso la mano por mi vientre y me detengo. Son solo tres meses, pero la pequeña curva ya es completamente visible; el crecimiento del cachorro se siente más rápido de lo normal.
—Definitivamente la ropa normal ya no te va a servir en un par de semanas —dice Valery, recostada contra el marco de la puerta.
Giro la cabeza y veo