AURORA
—Tenemos un spa —responde Harola de inmediato, con soltura y una sonrisa cálida—. Es nuestro negocio principal en Nueva York, pero ahora mismo estamos aquí en Los Ángeles no solo para acompañar a Aurora en su embarazo, sino porque estamos evaluando abrir una nueva sede en esta ciudad.
Lenora enarca una ceja con elegancia fría.
—Spa... Qué estresante —comenta, con un deje de ironía.
Mi madre no se deja amedrentar en lo absoluto. Al contrario, aprovecha el comentario para desplegar toda su