Julienne Percy
El sol se colaba suavemente por los ventanales del comedor, tiñendo de oro los manteles blancos y la porcelana fina de la vajilla. Khaos estaba en mis brazos, jugueteando con mis dedos mientras yo observaba a Davian del otro lado de la mesa, justo cuando alzaba un vaso de cristal que contenía una sustancia... sospechosa.
Fruncí el ceño.
—¿Qué estás tomando? —pregunté con una mueca de asco.
Davian bajó el vaso y sonrió de lado, esa sonrisa arrogante y peligrosa que solo él podía