Durante las siguientes semanas, la pasión entre Alfonso y Lila se volvió indescriptible. Apenas tenían un momento a solas en la mansión, sus cuerpos se buscaban con urgencia. Lila, a pesar de haber parido hacía poco, se recuperaba con una rapidez que sorprendía a todos. Su cuerpo respondía con una vitalidad nueva, como si la energía que había liberado durante el parto la hubiera renovado por completo.
Una noche, mientras Alfonso la abrazaba después de un encuentro intenso, Lila levantó la cabez