Al terminar la reunión, Dairus le propuso a Alfonso quedarse una semana en la frontera de la manada, en una casa que tenía su familia allí.
—Así puedo estar más cerca y coordinar mejor la protección —dijo Dairus con tono práctico.
Alfonso se encogió de hombros. Al menos Dairus no se quedaría en su mansión abusando de sus privilegios, así como lo hizo Malcom.
—No hay ningún problema. Así podremos plantear la última estrategia que tenemos pendiente. Hay dos manadas errantes que nos falta erradica