La mañana siguiente llegó con una paz aparente que contrastaba con la tormenta interna de la mansión. Se acercaba la hora de la cena cuando Elena apareció en la sala principal con una cesta de frutas frescas de la huerta y una planta medicinal que, según las matriarcas, aceleraría la recuperación de la matriz de Lila.
—Traje esto para ti —dijo Elena con una sonrisa, dejando todo sobre la mesa—. Debería ayudarte a sanar más rápido.
Pero al ver a Lila de pie, moviéndose con naturalidad alrededor