Pasó una semana exacta desde el nacimiento de los gemelos. La manada aún se recuperaba del ataque, pero la justicia no podía esperar. Malcolm y Aisha fueron llevados a la gran corte de las manadas principales, un anfiteatro de piedra antigua rodeado de banderas de diferentes clanes. Malcolm llegó atado apenas con esposas, aun mantenía la cabeza en alto, pero los ojos inyectados de rabia contenida. Aisha, con un grillete en el tobillo y una cadena gruesa, caminaba con la dignidad rota, el cab