NARRADOR OMNISCIENTE
Electra despertó con un sobresalto. Ya no sentía el ardor en su pecho como antes, pero un escalofrío la recorrió de pies a cabeza. El lugar donde se encontraba era frío, demasiado frío para ser real. El suelo era cristalino, reflejando el cielo violeta de Lunaria. Árboles plateados rodeaban el claro, y el aire estaba cristalizado con un olor dulce proveniente de las flores.
—Tranquila —murmuró James junto a ella, sujetándola por la cintura—. Ya cruzamos. Estás a salvo.
—¿