Mundo ficciónIniciar sesiónKIERAN:
No pude impedir que el rugido furioso que soltó mi lobo al escuchar la pregunta que había salido de nuestra Luna sobre la paternidad de nuestros cachorros retumbara en todo el yate. Era un grito de guerra, de querer sangre ante la ofensa. Mis cachorros se despertaron y nos miraron asustados, corriendo a subirse encima de Claris. Salí de la habitación caminando por la proa como lo que era: un lobo herido en su honor, y lo peor era que no podíam







