Mundo ficciónIniciar sesiónKIERAN:
Miraba a Claris sentada a mi lado en el asiento del copiloto. Desde la noche anterior, decidí que conduciría yo mismo; era una necesidad primitiva de control. No podía confiar esta tarea a nadie más. Conduje en silencio por la ruta que serpenteaba hacia la reserva dentro de la ciudad. Era mi territorio, una extensa área de bosque virgen que había adquirido mucho antes de que la urbe se expandiera tanto.
El complejo consistía






