249.  ERES MÍA

CLARIS:

  Kieran tomó mi cintura y, sin dificultad, me hizo subirme a su cintura. Caminó sin dejar de besarme de regreso al cuarto. Con sensualidad, me colocó en la cama sin dejar de recorrerme con sus manos, pero algo me llamó la atención. Lo había hecho la noche anterior y ahora también. Lo hacía con los ojos cerrados, ¿por qué no quería verme o… a quién estaba imaginando?

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