Mundo ficciónIniciar sesiónEl ruido del agua del baño apenas era un eco lejano, opacado por el peso de la presencia que me rodeaba. Todavía con la espalda hacia él, sentía cómo cada fibra de mi cuerpo vibraba, inquieta, desnudada no solo en cuerpo, sino en alma. Atka me había introducido sin mucha fuerza, pero la suficiente para entrar por completo. Las manos de Kieran se convirtieron en garras; sentí cómo su ropa se rompía ante la transformació







