Florencia – Amanecer en Villa Leone.
El sol apenas asomaba en el horizonte, tiñendo las cortinas de la habitación principal con tonos dorados y cálidos. El silencio era espeso, roto únicamente por la respiración acompasada de Arianna y Greco. Ella dormía acurrucada contra su pecho, como si su cuerpo buscara refugio entre los músculos marcados de él. La sábana, desordenada, apenas los cubría.
Greco abrió los ojos lentamente. Acarició el cabello de Arianna, dejando que sus dedos se hundieran en s