📍 Villa Leone, tres noches después de la boda de Nonna.
El dormitorio estaba en penumbras. Greco descansaba en la cama, con el torso desnudo, el brazo extendido hacia Arianna como un reflejo inconsciente de posesión. Ella lo observaba en silencio, con el corazón latiendo a un ritmo frenético. La copa de vino aún estaba sobre la mesita de noche, donde había disuelto discretamente la pastilla.
Lo acarició suavemente en el cabello, sintiendo la pesadez de su respiración.
—Perdóname, amore mio… —s