El puño de un agente golpeó la puerta del baño con una violencia que hizo temblar el marco.
¡Señora Alcázar! —ladró una voz autoritaria desde el otro lado—. Sabemos que está ahí. Abra la puerta inmediatamente, tenemos una orden judicial de custodia temporal para el menor Alexander Alcázar.
Nuria sentada en el suelo frío de mármol, apretó a Alex contra su pecho, el niño sollozaba en silencio, con la cara enterrada en el cuello de su madre, sintiendo el terror que ella intentaba ocultar.
Mamá, ¿d