La lluvia golpeaba con furia las ventanas de la pequeña casa que era el escondite perfecto para alguien que no quería ser encontrado.
Nuria estaba sentada en el suelo del salón, viendo cómo Alex jugaba con unos coches de juguete que había sacado de un armario viejo, el niño estaba extrañamente callado, lanzando miradas furtivas hacia la puerta, esperando que su padre entrara en cualquier momento.
El sonido de un coche acercándose por el camino de tierra hizo que Nuria se pusiera de pie de un sa