Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio en la suite era engañoso, afuera las luces de las patrullas seguían tiñendo las paredes de azul y rojo, pero dentro el mundo parecía haberse detenido.
Matteo Ross cerró su maleta con un clic seco.
Mi trabajo aquí ha terminado —dijo el italiano, mirando a la pareja que seguía de pie, con las manos entrelazadas, aún con la adrenalina de la gala corriendo por sus venas.
No tienes que irte







