El sol se hundía en el mar tiñendo el cielo de naranja quemado, era el único momento del día en que los guardias de Konstantin se retiraban al perímetro exterior y dejaban a la pareja respirar.
León encontró a Nuria apoyada en la barandilla, mirando las olas con una mano en el vientre, llevaba un vestido sencillo de lino que se movía con la brisa, parecía tranquila, pero León conocía esa tensión en sus hombros, era la tensión de quien se sabe observada.
Se acercó por detrás y la rodeó con los b