A la mañana siguiente Nuria no esperó a que el sol saliera para levantarse, se duchó con agua fría, obligando a su cuerpo y a su mente a despertar del letargo de la tristeza y mientras el agua corría por su espalda visualizó a su madre atrapada en esa mansión drogada y sintió que ella tenía que ser fuerte por su madre y por ella misma.
La rabia es un combustible mucho más eficiente que la gasolina para quemar hasta sus cimientos el imperio de Rafael.
Salió del baño y se enfrentó al vestidor que