La entrada principal de la Torre Armand Holdings parecía una zona de guerra, decenas de reporteros, cámaras de televisión y curiosos se agolpaban contra el cordón de seguridad, los flashes estallaron como una tormenta eléctrica en cuanto el Maybach negro se detuvo en la acera.
Nuria sintió que el aire se le escapaba de los pulmones, apretó su bolso de mano con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.
No bajes la cabeza —ordenó León, tomando su mano antes de abrir la puerta. Su voz e