Nuria tardó diez minutos en reunir el valor suficiente para salir de su habitación.
Se había retocado el maquillaje frente al espejo, alisado el vestido azul noche una docena de veces, la imagen que el espejo le devolvía seguía pareciéndole ajena: una mujer voluptuosa, elegante, con una mirada que brillaba con una mezcla peligrosa de miedo y anticipación.
«Gael dice que eres un témpano de hielo».
La frase de León retumbaba en su mente, un desafío lanzado como un guante a sus pies.
Abrió la puert