Capítulo 81.
POV Martina.
Despertar esta mañana fue como emerger de un sueño demasiado vívido, uno que temía disipar al abrir los ojos. El calor de su cuerpo me abrazaba con una intimidad que había añorado durante años, su brazo aún rodeando mi cintura con una posesión instintiva, el ritmo de su pulso acunándome en sintonía con mi respiración, un latido compartido que parecía susurrar "estamos vivos". Por un momento, temí moverme, temí que al parpadear todo se desvaneciera: la noche de pasión febril, el beso desesperado que había roto barreras, el amor contenido que había estallado como una tormenta. ¿Y si era solo una ilusión de mi mente inquieta, un consuelo fabricado por el veneno y el deseo?
Pero no lo fue. Cuando decidí mirar, él estaba ahí. Santiago, mi Santiago, durmiendo a mi lado en el suelo de la sala —nuestro refugio improvisado bajo la manta raída—, con una ligera expresión de preocupación grabada en su rostro, como si incluso en sueños luchara contra sus demonios internos. Su cabello