Capítulo 71.
NARRADOR.
El sol de la tarde se filtraba a través de las cortinas entreabiertas del apartamento de Gael, proyectando sombras alargadas sobre el piso de madera pulida. El lugar era un reflejo de su dueño: minimalista, con toques de calidez en los libros de medicina apilados en las estanterías y un fonendoscopio olvidado sobre la mesa de café. Gael, recostado en el sofá con el hombro vendado y un libro en la mano que apenas había leído, intentaba ignorar el dolor sordo que le recordaba el tiroteo. La herida no era grave —un roce de bala que lo había dejado fuera de combate por unos días—, pero el verdadero dolor provenía de más adentro: el rechazo implícito de Martina, su amor no correspondido que lo carcomía como una infección crónica.
El timbre sonó de manera inesperada, rompiendo el silencio opresivo. Gael frunció el ceño, dejando el libro a un lado con cuidado para no agravar el hombro. No esperaba visitas. Martina estaba ocupada con... lo que fuera que implicaba su guerra contra Ma