Capítulo 45 – Herencia de Fuego.
POV Martina
La mansión Montero estaba distinta. El aire, pesado y silencioso, parecía cargado de memorias. Las flores del jardín se habían marchitado, y el olor a cera y flores muertas seguía colándose desde el vestíbulo, donde todavía permanecían las coronas del funeral.
A veces pensaba que si cerraba los ojos lo vería entrar, con su andar seguro, con esa sonrisa medio irónica que siempre me tranquilizaba. Pero no. Ya no quedaba nada. Ni su voz, ni su olor, ni sus manos. Solo las cenizas en un